
Mi camino en el Yoga comenzó en 2020, en plena pandemia. En ese momento, recién formada y con poca experiencia guiando grupos, empecé a dar clases online a familiares y amigos. Fue una etapa de mucha entrega y aprendizaje, donde descubrí el valor de sostener la práctica incluso en la incertidumbre.
En 2022 conocí el Ashtanga Yoga, una práctica que marcó profundamente mi vida. A través de ella no solo profundicé mi práctica personal, sino también mis estudios y mi manera de acompañar a otras personas. Ese mismo año comencé a dar clases en distintos espacios y también en casa con grupos reducidos, e inicié una formación de 500 horas junto a Maia Glikstein, que me ofreció una mirada más amplia y amorosa sobre la enseñanza del Yoga.
En los últimos años, además de continuar profundizando en la práctica física, me fui acercando al Advaita Vedānta, una de las corrientes filosóficas más importantes del pensamiento oriental. Este estudio me ayudó a comprender el Yoga más allá del cuerpo, como una vía para el autoconocimiento y la libertad interior.
En febrero de 2025 nació Espacio Purusha, un proyecto que soñé y hoy dirijo con mucha dedicación. Un lugar pensado para el desarrollo del espíritu, ya sea a través del cuerpo, la respiración, el silencio o el fuego. Un espacio para habitar con presencia. Espero logres sentirte como en casa.
